Un padre & un hijo en busca del secreto de la longevidad
La historia de la travesía en breve: cómo empezó, adónde fue y lo que costó.

Todo el mundo habla de longevidad. Pocos la entienden de verdad. Algunos la ven como biohacking de multimillonarios. Otros imaginan un futuro lleno de edición genética y pastillas que revierten la edad. Pero ¿qué hace falta realmente para vivir más tiempo — y mejor? Esa pregunta inspiró nuestra travesía de longevidad de padre e hijo alrededor del mundo, que nos llevó por cinco continentes a buscar las respuestas de verdad.
En 2023 decidí tomarme un año sabático para sacar adelante un proyecto que llevaba mucho tiempo en mi cabeza: un viaje global para explorar qué pueden enseñarnos la ciencia, la medicina y la cultura sobre el envejecimiento saludable y la longevidad. Unos años antes había invitado a mi hijo, Alek, a recorrer el mundo conmigo, pero no estaba preparado. Ahora sí lo estaba — y decidimos unir nuestro viaje a algo más grande que nosotros: una travesía compartida en busca de longevidad.
Juntos mezclamos la ciencia del envejecimiento saludable con la aventura, el descubrimiento y la exploración cultural. Por el camino, Alek no solo conoció a científicos de primer nivel, sino también a muchos de mis amigos por todo el mundo. Se convirtió en un año de crecimiento personal, de aprendizaje y de profundizar nuestra relación.
Nos sentamos y empezamos a trazar posibles destinos en una… servilleta. Salieron ciudades como San Francisco, Dublín, Boston, Singapur y Tokio — lugares donde la investigación sobre longevidad, biotecnología o medicina preventiva estaba evolucionando de verdad. Lo que empezó como una idea informal se convirtió pronto en un proyecto serio. No estábamos planeando solo un viaje de padre e hijo. Estábamos construyendo lo que llegaría a ser La Travesía de la Longevidad.
Más que kilómetros
La idea de la Travesía por la Longevidad tenía raíces más profundas. Mi verdadero momento eureka llegó varios años antes, en la Extreme Future Technologies and Forecasting Conference de San Francisco. Por entonces yo dirigía una gran agencia de publicidad y trabajaba para grandes marcas de consumo. Pero aquel evento me abrió los ojos. Conocí a personas que trabajaban en visiones a 20–30 años — proyectos que podían cambiar de verdad el mundo. Ya no quería usar mis capacidades solo para vender más productos. Quería ayudar a contar las historias de quienes intentan resolver problemas reales.
No buscábamos pastillas mágicas ni soluciones milagrosas. Buscábamos claridad. ¿Qué es real, qué es puro ruido y qué es de verdad posible si nos tomamos en serio la esperanza de vida saludable y la prevención? Con el tiempo, algunas de las personas que conocimos pasaron a ser más que entrevistados — se hicieron amigos. Una de ellas, Nicole Gibson, capturó pronto en el viaje algo que se nos quedó dentro durante todo el camino.
“Reconectar todas las dimensiones — la duración de la vida, la calidad de la salud y la experiencia real de vivir. Si no, se nos escapa lo esencial.”
Aquello se convirtió en una especie de brújula para nosotros. Esta travesía nunca fue solo sobre vivir más — fue sobre aprender a vivir mejor, con más capacidad de decisión, más energía y más conciencia. El viaje empezó oficialmente en agosto de 2023 en el Longevity Summit Dublin. Aquel evento marcó el tono. Conocimos a científicos y expertos como Brian Kennedy, Aubrey de Grey, Andrea B. Maier, Steve Horvath, Evelyne Bischof, Tina Woods, Max Unfried, Max More, Michael Lim y Liz Parrish — personas que llevan años dando forma al campo de la investigación del envejecimiento.
A partir de ahí, pasamos más de un año en la carretera, visitando decenas de ciudades en cinco continentes: Boston, Nueva York, Londres, Copenhague, Singapur, Shanghái, Bali, Australia, Malasia, Tailandia, Costa Rica, Chile y más. Al principio, la idea era reunir contenido para las redes sociales. Pero nuestro amigo, el cineasta Kamil Rydzewski, nos animó a pensar a lo grande. Con equipo de cine y un propósito más claro, empezamos a dar forma al material como documental de largometraje — uno que pudiera hacer la ciencia de la longevidad accesible y atractiva para un público global. Decidimos que, para llegar de verdad a las masas, hace falta crear historias emocionantes que inspiren, y no otra película más de bustos parlantes.
Puntos de referencia del cuerpo y de la mente
Algunos lugares se convirtieron en anclas emocionales y simbólicas. Dublín no fue solo nuestro punto de partida — fue la primera vez que nos sentimos parte de una comunidad real de longevidad. Bali nos ofreció una pausa, mental y física: allí pasamos de pensar en rendimiento y optimización a pensar en ritmo, equilibrio y en cómo sentirte en casa dentro de tu propio cuerpo.
No trabajábamos con un equipo grande. Lo organizamos todo nosotros mismos — reservas, transporte, material, calendario. En Nueva Zelanda perdimos el equipaje durante casi dos semanas. En otros sitios los montajes de las entrevistas había que construirlos desde cero en habitaciones de hotel, o dormíamos en el coche cuando no había habitaciones durante el Año Nuevo chino. Pero todo eso sumó a la experiencia.
Lo que se hizo evidente es que la longevidad no es un campo estrecho. No va de suplementos ni de genes. Es un esfuerzo interdisciplinar que conecta biología, psicología, diagnóstico, nutrición, cultura, economía y tecnología. Ningún experto por sí solo tiene la imagen completa. Por eso exactamente seguimos preguntando. Como nos dijo el experto en longevidad y autor Oz García durante una larga conversación en Nueva York:
“La vida no deja de sorprendernos de formas hermosas. Mientras cultives tu curiosidad y te mantengas en flow, no solo estás viviendo una vida larga — estás viviendo una vida con sentido.”
Crecer juntos, no solo envejecer juntos
A lo largo del año nos encontramos con ideas científicas complejas, retos logísticos y la presión de documentarlo todo sobre la marcha. Pero lo más duro no fue el viaje ni la investigación. Fue navegar la relación cambiante entre padre e hijo bajo presión y proximidad constantes.
Compartir una habitación, una cama o incluso un coche durante un año lo sacó todo a la luz: lo bueno, lo difícil y lo inesperado. Hubo tensiones, sobre todo al principio. Alek no siempre quería estar delante de la cámara. Hubo momentos en los que me pregunté si debíamos continuar. Pero estoy inmensamente agradecido de que siguiéramos adelante, y poco a poco empecé a cambiar mi enfoque — soltando las expectativas y dándole más espacio para definir su papel.
Ese cambio lo transformó todo. Alek empezó a apropiarse de verdad del proyecto. Se convirtió en nuestro videógrafo principal y aprendió el equipo mejor que yo. Su confianza creció. Ya no venía solo de acompañante — estaba dando forma a la historia conmigo. Con el tiempo incluso empezó a hablar en conferencias en Shanghái, Singapur y Copenhague. Ver esa transformación fue una de las partes más gratificantes de todo el año.
Brendan Coates, una de las personas que conocimos, lo resumió bien: “Acabas siendo como hermanos — padre e hijo, sí, pero también amigos, copilotos en la misma misión.” Y Leslie Kenny lo dijo en términos más biológicos: “Esa conexión emocional… es bioquímica. Y os servirá bien a los dos.” Tenía razón. La longevidad no es solo genes y diagnósticos — también son las relaciones.
Cartografiar el paisaje de la longevidad
A medida que avanzaba el viaje, nos dimos cuenta de lo fragmentado que está realmente el mundo de la longevidad. Los expertos suelen centrarse en un solo ámbito — nutrición, biomarcadores, genética, suplementos, diagnóstico, reprogramación celular, sanación emocional, movimiento — pero es raro encontrar a alguien que una los puntos. Por eso empecé a construir lo que llamé el Mapa de la Longevidad — un marco visual sencillo para ayudar a dar sentido a la complejidad. No un modelo científico, sino una herramienta de orientación.
El mapa tiene tres niveles principales, más un puente crítico. El primero son los Fundamentos de la Longevidad — las estrategias de bajo coste y baja tecnología que casi cualquiera puede adoptar: comida de verdad, sueño de calidad, ejercicio constante, manejar el estrés, buenas relaciones, mantenerse en flow, cultivar el propósito. Una sola idea mía lo describe todo: “Trata tu corazón, tu mente y tu cuerpo como un templo y no como un cubo de basura.” El segundo es Biohacking y Regeneración — wearables, diagnósticos avanzados, luz roja, oxígeno hiperbárico, saunas, baños de hielo, células madre, suplementación dirigida. El tercero es Extensión Radical de la Vida — reprogramación epigenética parcial, terapia génica, bioimpresión 3D, rejuvenecimiento celular. Y por encima de todos ellos corre el puente de la Prevención. Como digo siempre: “No te mueras por una tontería.”
Compartimos el mapa con muchas de las personas que conocimos. Eric Verdin, director ejecutivo del Buck Institute for Research on Aging, respondió con entusiasmo: “La gente necesita marcos, necesita contexto y necesita esperanza — y lo que ofreces es las tres cosas.” Al final, añadí un nivel más al mapa: empezar un movimiento — cambiar las reglas del juego. Y esa es en realidad mi misión.
La verdadera definición de la longevidad
Con el tiempo una cosa quedó clara: la longevidad se malinterpreta a menudo. En algún punto del camino empezamos a verla no solo como una ciencia o un estilo de vida — sino como una especie de juego. Fue la Dra. Sandy Kaufmann quien nos presentó primero esa forma de verlo: ganas puntos por cada intervención inteligente y pierdes puntos por las poco saludables. Ese marco se nos quedó.
Para nosotros, la longevidad no consiste en vivir para siempre. Consiste en mantenerse sano y funcional el mayor tiempo posible — con la mente despierta, el cuerpo fuerte y unas relaciones que importan, tanto si vives hasta los 90, los 120 o más allá. Como nos dijo Allison Duettmann, directora general del Foresight Institute, en Harvard:
“Deberíamos liberar a la gente para que reclame este derecho humano número uno: el derecho a vivir.”
Andrea B. Maier formuló la otra mitad: “Sin alegría ni propósito, da igual lo bien que se vea tu analítica.” Si hay una definición de longevidad que se nos quedó grabada más que ninguna, es esta: no se trata solo de esperanza de vida ni de esperanza de vida saludable. Se trata de vivir de verdad. Se trata de Live Beyond.
El efecto expansivo: esto es solo el principio
Salimos a aprender, a hacer preguntas, a entender mejor cómo vivir más y mejor. Pero por el camino el viaje empezó a resonar con personas mucho más allá de nuestros círculos inmediatos. Muchos de los científicos a los que entrevistamos nos abrieron sus puertas — no solo profesionalmente, sino personalmente. Nos invitaron a sus casas, a sus laboratorios, a sus clínicas, a sus cenas familiares. Lo que marcó la diferencia no fue solo el tema — fue el formato. Un padre y un hijo, viajando juntos, haciendo preguntas de verdad.
Ahora estamos convirtiendo la experiencia en un documental, una serie documental, un libro y un podcast — no para presentarnos como expertos, sino para que la conversación siga. Srikumar Rao dijo algo que se nos quedó dentro mucho después de apagar las cámaras: “El único viaje que de verdad importa es el viaje hacia dentro. La felicidad que buscas ya está dentro de ti.”
Lo que te deseo
Si has leído hasta aquí, gracias. Lo que te deseo — seas quien seas, estés donde estés leyendo esto — no es la perfección. Ni la optimización. Ni una nueva pila de suplementos. Te deseo claridad. Te deseo la capacidad de parar y preguntarte: ¿para qué quiero realmente más tiempo?
Empezamos todo esto con un boceto en una servilleta. Aquel mapa hace tiempo que desapareció, pero lo que trazamos juntos — en experiencia, en perspectiva, en propósito — se quedará con nosotros. Matt Kaeberlein, uno de los principales investigadores del envejecimiento del mundo, nos dejó un mensaje de despedida que sonó exacto: “Alegría y conexión. Eso es la esperanza de vida saludable en acción.”
Al final, esta no fue una travesía para vivir para siempre. Fue una travesía para vivir ahora — con claridad, valor y amor. Y eso, hemos aprendido, es la verdadera longevidad. Es hora de Live Beyond.
Marek Piotrowski, Longevity Advocate ↗
La película y el libro llegan en 2026 — la historia que hay detrás de este viaje.
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